Cuidar la dieta en Navidad

Se acerca la Navidad, lo que significa que nuestra dieta para Navidad se va a ver alterada gravemente. Con las Navidades, las comidas y cenas de empresa y las reuniones familiares. Todos estos acontecimientos se llevan a cabo alrededor de una gran mesa repleta de ricos alimentos y exquisitos postres.

La navidad es, sin duda, la época de los excesos, tanto en el consumo como en la alimentación. Es difícil resistirse a un buen arroz con bogavante, a las angulas, el cordero asado o a los tradicionales postres. En estas fechas, cualquier ocasión es buena para darse un capricho o un pequeño atracón del que probablemente nos arrepintamos pasadas las fiestas.

Y cierto es que los abusos en estas fiestas no solo nos pueden hacer engordar unos cuantos kilos, sino que pueden derivar en empachos, subidas de tensión y otros trastornos alimenticios.

Aunque es difícil resistirse a la tentación, hay una serie de conductas que `pueden ayudar a alterar lo menos posible nuestro sistema digestivo y contribuirán a mantener nuestro ritmo alimentario sin causar grandes trastornos:

· Lo más importante es no comer grandes cantidades: hay que probarlo todo, pero con moderación.

· Masticar despacio: Nos permitirá saborear más los alimentos y hará que nuestro organismo se sacie antes.

· Cuidado con el alcohol: la combinación “atracón” y alcohol puede resultar muy negativa, tanto por las calorías que ingerimos como por las posibles reacciones adversas.

· Si cocinamos, podemos innovar y cambiar el cordero o el cerdo por carnes menos grasas, como el pollo o el pavo.

· El marisco, en dosis moderadas: es pequeñas cantidades es beneficioso pero si se abusa de el aporta gran cantidad de ácido úrico y grasas a nuestro organismo.

· La fruta, por sus propiedades nutritivas y su aportación vitamínica puede ser un instrumento infalible en las comidas y cenas de navidad. Suele tener pocas calorías y contribuye a una digestión más fácil y menos molesta.

· Los postres dulces, la gran tentación: Son un ingrediente insustituible en las comidas navideñas, pero suelen ser altamente calóricos y su abuso puede ser el responsable de esos quilos de más que se suelen notar al final de las fiestas.

En definitiva, la navidad es época de disfrutar de la buena mesa y la repostería tradicional, pero si seguimos estos consejos, gozaremos de unas fiestas saludables sin causar demasiado impacto a nuestra rutina alimenticia. Ya lo dice el refrán “Una vez al año, no hace daño”, y menos si somos un poco moderados y evitamos los abusos y los atracones absurdos


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